domingo, 20 de junio de 2010

Bochornosa despedida

Cójase la jornada de ayer sábado en la Liga Adelante y guárdese en la memoria como monumento al antifútbol y pista de lo que acabará sucediendo la próxima ocasión en la que, en la última jornada liguera, se enfrenten un equipo necesitado de puntos con otro que no se juegue absolutamente nada.

Todos, absolutamente todos, los partidos en los que se enfrentaban equipos que necesitaban ganar con otros a los que no les iba nada en el envite, han acabado en victoria de los primeros. Más aún, en todos esos partidos (Celta-Huesca, Cádiz-Numancia, Cartagena-Albacete, Betis-Levante, Hércules-R. Unión, Las Palmas-Nástic, Villarreal B-Salamanca y Rayo-Recreativo) el equipo que tenía que ganar lo ha hecho sin sobresalto alguno, marcando a las primeras de cambio, y consiguiendo, en la mayoría de los casos, una rotunda ventaja en el electrónico.

Los únicos enfrentamientos fuera de esa terna eran el Elche-R. Sociedad (ninguno se jugaba nada), el Castellón-Córdoba (ninguno se jugaba nada) y el Girona-Murcia (ambos se jugaban la permanencia). Antes de comenzar este partido, las combinaciones que debían darse para que descendiera uno de estos dos equipos eran bastante improbables en condiciones normales. De hecho, lo normal hubiese sido que se mantuvieran los dos fuese cual fuese el resultado de su partido, ya que al Girona (que recordemos que iba 13º al empezar la jornada) le favorecían un 99% de los resultados posibles en otros campos y al propio Murcia un 80%. Pero con lo que ni uno ni otro contaban era con la predisposición del resto de equipos a que se dieran justamente los resultados que convertian el Girona-Murcia en una auténtica final (¿Cómo va a ganar el Albacete en Cartagena, el Huesca en Vigo, Las Palmas al Nástic, el Cádiz al Numancia, el Salamanca al Villarreal B, y todo ello, además al mismo tiempo?) Imagino la sorpresa del Girona y su afición al comprobar en el descanso que con los marcadores que se estaban dando en otros campos y su momentanea derrota frente al Murcia, eran ellos los que descendían a segunda b y las prisas que les habrán entrado. El resultado final ya lo sabemos.

A lo que voy. Hoy la afición de Cartagena, en su mayoría, ha celebrado jubilosa la derrota de su equipo frente al Albacete y el descenso a segunda b del eterno rival en ese partido clave. Sin embargo, pienso que nadie que, verdaderamente, ame este deporte y sea del Cartagena puede haberse ido completamente feliz del estadio viendo como le cascaban cuatro goles al Efesé y comprobando el asco que da esto del fútbol profesional. Nadie que sienta estos colores puede haber sentido siquiera un ápice de alegría con los goles que le han metido a nuestro equipo (¿Castilla es así de malo o estaba por la labor?) y mucho menos, con la vergonzosa celebración en la grada de los mismos. Yo ya no sé si lo de esta afición es cuestión de tiempo y se curará conforme se asiente el equipo en la LFP, o lo nuestro no tiene solución y es que, sencillamente, somos así de gilipollas.

Lo que sí sé es que muchos que hemos ido hoy predispuestos a despedir afectuosamente al equipo y pasar un buen rato, hemos acabado con bastante mal sabor de boca. Y no es que nos fastidie el descenso del Murcia. Yo, como mucha gente, me sé de unos cuantos personajes enchufados en política y medios de comunicación a los que este paseo por la segunda b les va a venir que ni pintado para bajarles los humos y recibir de su propia medicina. Yo, como mucha gente, sé de las humillaciones que nuestro milenario pueblo tiene que soportar día tras día desde la capital del Segura en predios bien distintos del deportivo. Por supuesto, todo ello me duele como el que más. Pero una cosa es la rivalidad, la media sonrisa de ver al eterno rival hincar la rodilla y otra, muy distinta, celebrarlo con más estruendo que los goles del propio Cartagena.

martes, 15 de junio de 2010

Penúltima tertulia

Maite y compañía analizan la temporada y el fin del sueño.

jueves, 10 de junio de 2010

Ganar en Huelva para soñar

Pongámonos en el peor de los casos. Levante, Betis y Hércules ganan sus partidos del próximo domingo.

Mientras el Efesé haga lo propio en Huelva, seguirá manteniendo opciones de ascenso la última jornada si es capaz de ganar al Albacete. Éstas pasarían por que el Hércules no ganara en Irún y el Levante (que NO estaría ascendido) ganara al Betis. Situación hipotética: empieza a rodar el balón en esa última jornada y en determinado momento, por la grada del Cartagonova, corre como la pólvora la noticia de que el Levante se ha adelantado en Heliópolis mientras en Irún siguen empate. ¿Os imagináis los nervios?

El fútbol es ilusión. Sería precioso llegar a esa última jornada con opciones; ir de camino al estadio con ese cosquilleo en el estómago, pensando que a lo mejor se produce el milagro. Y, sobre todo, vivir todas esas sensaciones juntos, afición y equipo, como colofón final a esta gran temporada, en la que tantas cosas han sucedido. Si no se asciende pues mala suerte, pero la ovación final se oiría hasta en la Conchinchina.

Para todo esto es imprescindible ganar en Huelva. El Cartagena puede beneficiarse de la condición de comparsa que le han colocado en este final de liga en el que todo el mundo da por hecho que el ascenso se lo jugarán entre Betis, Levante y Hércules. No creo que nadie se moleste en primar al Recre (ojalá, dicen en Huelva, como lamentándose de que el Cartagena no hubiera ganado el pasado domingo al Hércules). Así que nosotros a lo nuestro. Este equipo no se ha caracterizado precisamente por bajar los brazos en ningún momento; ni aún cuando iba 2-5 perdiendo en casa contra el Levante y contra el árbitro. Mucho menos ahora. La afición tampoco debe bajarlos así que, el que pueda, tiene una cita en Huelva.

Si se gana tendremos la satisfacción de habernos asegurado una última jornada muy especial. No digo ya si se gana y encima pierden los rivales...

miércoles, 9 de junio de 2010

El círculo de la probabilística


Sanatox
nos envía el siguiente excel, bastante currado, en el que vienen detalladas las posibilidades de ascenso del Cartagena.

Hay que aclarar que cuando se dice que tenemos un 81,53% de posibilidades de ascender se da por sentado que el Cartagena gana sus dos partidos. Por eso sale un porcentaje tan alto. Obviamente si hacemos lo mismo con cualquier otro equipo por separado (Levante, Hércules o Betis) a ellos les saldría un 100% ya que al depender de sí mismos, dar por sentado que ganan sus partidos equivale a decir que ascienden.

Estableciendo esa premisa, es decir, fijando la victoria del Cartagena en sus dos partidos (de los siete en los que se juega el ascenso) nos sale que los resultados posibles de los otros cinco, a saber:

Salamanca-Betis
Hércules-Rayo
Levante-Castellón
Betis-Levante
Real Unión-Hércules

nos benefician en un 81,53% de los casos; lo que se puede interpretar como que dependemos de nosotros mismos en ese mismo porcentaje.

Para entenderlo del todo, y dando por supuesto que el fútbol es un juego de azar, es decir, ponderando por igual todos los resultados posibles en lugar de darle más probabilidad a algunos de ellos en función del factor campo o la entidad de los rivales (lo que hacen las casas de apuestas al fijar sus cuotas) ahora mismo es como si al Cartagena le dijeran lo siguiente:

"Para subir tienes que ganar tus dos partidos y luego, además, que Paco Gómez baje al centro del campo y saque una bola de un saco donde habrá 81 bolas blancas y 19 negras. Si la saca blanca asciendes."

Pero eso es a día de hoy. Pasado el domingo la historia será distinta y en función de los resultados que se produzcan, podemos aumentar nuestras posibilidades, disminuirlas o que desaparezcan. Yo espero que sanatox me mande otra tabla la semana que viene. Será buena señal.

martes, 8 de junio de 2010

Antepenúltima Tertulia

Desde luego que Falcón ha cogido la calculadora, sí. Qué pinta de buen tío que tiene. Así quiero yo los futbolistas para mi Efesé. Este equipo se merece estar acompañado en Huelva. Qué bonito sería empezar el partido con el Albacete en casa con opciones de ascender a Primera.

lunes, 7 de junio de 2010

Un diez para la afición y un cero para el Club


A lo mejor alguno espera leer hoy en este blog una reflexión acerca de cómo jugó el Cartagena ayer o de si el planteamiento de JIM frente a un meritorio Hércules fue el acertado. También los habrá que esperarían encontrarse un resumen de los resultados que deberían darse en las próximas dos jornadas para que el Cartagena ascendiese. Pero no voy a comentar nada de eso porque, sencillamente, ya hay mil sitios donde se pueden leer crónicas del partido, valoraciones del mismo y cálculos matemáticos para todos los gustos.

Yo hoy, pasada la batalla contra el Hércules, pues no era plan de enredar aún más la cosa durante la semana, quiero hablar de lo avergonzado que me he sentido estos días por el comportamiento que mi club, el FC Cartagena, ha tenido con la afición del Hércules y del coste tan terrible que ese modo de proceder tiene para nuestra imagen. Alguien dirá "¿Y eso es lo más importante que hay que comentar después de lo de ayer?". Pues sí, porque hoy el FC Cartagena es un club un poco más pequeño por culpa de la poca clase y elegancia de alguien (no sé si Paco Gómez) que menosprecia un símbolo y unos colores que mucha gente lucha por engrandecer. Y eso es casi tan grave como dejar de depender de tí mismo para ascender a Primera o para jugar la Champions League, aunque haya gente que no lo entienda.

Cobrar a la afición visitante 10 miserables euros más de lo pactado para ganar, qué se yo, ¿8,000? es algo mezquino, impropio de un club sediento de señorío que, aún a día de hoy, gracias a unos excelentes profesionales, podría ascender a Primera División. Tal vez para la persona que ha tomado esa decisión éso (ocho mil euros) es lo que valga la respetabilidad de mi Efesé. Para mí, y para muchos aficionados creo que vale bastante más. Ni qué decir tiene que, al margen de lo rematadamente mal que se haya podido quedar en todo este asunto, la cosa tiene el agravante de que compromete futuros desplazamientos de los aficionados cartageneros al Rico Pérez donde difícilmente olvidarán la afrenta en cuestión.

Habrá quien, tratando de justificar al club, diga que la subida de precio también la han tenido que soportar muchos cartageneros y que ante un partido como éste, tampoco es la cosa para tanto; que simplemente se ha adaptado el precio de las localidades visitantes al precio más barato en taquilla. Pero si de lo que se trata es de saltarse los acuerdos con otros clubes y adaptar el precio de la zona visitante al que nosotros pongamos en taquilla en ese momento ¿por qué no se le aplicó a la afición del Levante el 2x1 del que sí disfrutaron el resto aficionados que adquirieron su localidad en el anillo inferior?

Lo dicho. Una pena que la directiva del Cartagena haya decidido empañar un derby en el que ambas aficiones tuvieron un comportamiento exquisito. Es un detalle de escasa elegancia del estilo del abonicidio, cuando, poco más o menos, se vino a decir a la gente que quería abonarse al Efesé en la segunda vuelta "que se lo hubieran pensado antes" después de haber anunciado todo lo contrario. Difícil lo tenemos para crecer como entidad si el Cartagena persiste en este tipo de actitudes y los aficionados seguimos consintiéndolas sin, al menos, censurarlas.

jueves, 3 de junio de 2010

Carta a un buen amigo Herculano


(...) Cada uno tiene sus desgracias, y en el Hércules pasamos del todo a la nada en un momento. Eso sí, espero no pasar nunca por lo que habéis pasado en Cartagena, aunque a puntito estuvimos (se hizo un amago de registrar el nombre de Hércules Atlético).


La desaparición (exilio al limbo) del viejo Efesé, al menos yo, no la superaré nunca. El gran problema es que la identificación con el FC Cartagena en la ciudad es tal que a nadie le dice nada el antiguo Cartagena FC. Estoy por decir que la mitad de la gente que va al Cartagonova no sabe ni que existió un club antes que este. Si hubiera voluntad una vez reaparecido el Cartagena FC en categoría regional, se podría estudiar, aprovechando la conversión en SAD, la fusión de ambas entidades y se cerrarían las viejas heridas que tenemos muchos. En la actualidad el Cartagena FC juega sus partidos en un polígono industrial a las afueras de la ciudad, en unas instalaciones privadas. Sus dirigentes han aceptado el rol de equipo "amateur", (como si fuera el Betis Florida aquí) por lo que los únicos conflictos que existen entre ambas entidades tienen que ver más con los derechos de algunos jugadores o la cesión de campos de entrenaniento, que con ganarse el corazón de los ciudadanos de Cartagena.

Yo ví nacer a este equipo en 1995 en un campo que se llamaba Los Juncos porque no le dejaban, todavía, utilizar el Cartagonova. La primera vez que fuí a verlo perdió 0-1 en casa contra el Sangonera en Regional Preferente. Figúrate que una vez estuve en un campo de tierra en el que los jugadores de mi equipo tenían que meterse debajo de un coche a coger el balón cada vez que salía fuera del rectángulo de juego, porque el equipo local iba ganando y los recogepelotas (los dos que había) habían desaparecido. Aquel año vosotros estábais en primera, ganándole 2-3 al Barcelona en el Camp Nou y a mí, lo confieso, me corroía la envidia. De verdad que me parecía que no podíamos caer más bajo y visto ahora, no sé cómo tenía valor para convencer a mi padre de que me llevara desde Alicante a presenciar aquellos partidos infumables. Lo ví ascender a tercera división tras quedar segundo, detrás del "todopoderoso" Bullense y fracasar en su primer intento de ascenso a Segunda B, en un play off en el que nos tocó el Sóller y el Barcelona C de un joven Carles Puyol. Fue un palo importante pero al año siguiente nos sacamos la espinita recuperando la categoría de bronce (o conquistándola por primera vez, según se mire) en un espectacular último partido de liguilla contra el Tortosa que acabó 8-0.

Recien ascendidos resulta que se hizo un equipo apañado al que dirigía Chuchi Aranguren y dimos la sorpresa haciendo segundos, precisamente tras el Levante, sin perder un solo partido en casa en toda la temporada. Jugamos el play off y cuando quedaban dos jornadas nos valía empatar uno de los dos partidos en el doble enfrentamiento contra el Córdoba, para ascender a Segunda. Perdimos los dos, el segundo en un Cartagonova que llenaron 20,000 almas (antes de reducir el aforo), muchas de las cuales no volverion a pisar el estadio hasta nuestros días. Tras aquél partido el Cartagonova FC inició una larga travesía por el desierto. Pero antes nos dió tiempo a perder un partido clave (del que tú te acordarás) que a mucha gente parece habérsele olvidado. Fue precisamente contra vosotros (que ya habíais vuelto al infierno) en un recien remozado estadio Cartagonova, tras la visita de la selección nacional; os tuvimos que dejar la segunda equipación y ganasteis 0-1 con gol de Verde. Sigo manteniendo que de haber ganado aquel partido (fallamos un penalty con el 0-0) hubiéramos jugado un segundo play off justo el año después del Cordobazo y, probablemente, se habría ascendido.

No fue así y el equipo fue, poco a poco, perdiendo fuelle en la categoría y reduciendo sus presupuestos (no así su deuda) año tras año. Curiosamente, eso sí, a aquel Cartagonova FC le dió tiempo a enfrentarse más veces con un Hércules que se le solía dar razonablemente bien. El caso es que acabó llegando el desastre. Luís Oliver, recien huído de Jerez, aterrizó en Cartagena y se hizo cargo del equipo, dinamitándolo por fuera y por dentro. La situación era esperpéntica. Los jugadores no cobraban, el equipo andaba en la parte baja de la tabla y aquello tenía pinta de desembocar en un descenso a tercera o una nueva desaparición. No se podía pagar ni a los árbitros. Unos amigos y yo hicimos una pequeña Plataforma (como la que hiciste tú con el Hércules) con la que intentamos hacer un poco de ruido en la ciudad, recoger unas cuantas firmas y reconfortar, dentro de lo posible, a los futbolistas. Al menos, pensaba yo, si volvemos a desaparecer, que no sea porque nadie ha movido un dedo. Fue una bonita experiencia y, además, para nuestro regocijo, las firmas fueron utilizadas por nuestro sempiterno concejal de deportes (el que os mandaron el otro día de informador arbitral al Rico Pérez contra el Albacete) ante la Federación para que no se pusiera ningún impedimento al desahucio del ínclito Oliver, que no se iba ni con aceite hirviendo. Se puede decir, por tanto, que nuestro trabajo no fue en balde aunque, aún hoy, eso poca gente lo sabe.

Paralelamente se habían hecho gestiones para convencer a Paco Gómez, el Paloma, de que invirtiera en el Cartagena una vez salvado el escollo que suponía el anterior apoderado del club. Los jugadores estaban dispuestos a hacer una quita de deuda en AFE con tal de cobrar algo de las hinchadísimas fichas por las que los había firmado Luís Oliver (como no pensaba pagarlas le daba igual fichar por lo que fuera). Paco Gómez debía pagar esa cantidad y así lo hizo, no sin antes intentar dar "la espantá" de una forma muy poco elegante, por cierto. El caso es que era demasiado tarde y se tuvo que "comer con patatas" el Cartagonova FC, al que nada más llegar, le cambió el nombre por el de FC Cartagena. Fue el principio de la era Gómez, que dura hasta nuestros días.

Una anécdota. Recuerdo que el primer partido después de todo aquello fue en casa contra el Palamós. La peña "gotocartago" a la que pertenezco, donde se refugió buena parte de la gente que colaboró en la Plataforma, era de las pocas que había en el estadio y debíamos tomar una decisión "muy importante" que, vista hoy me resulta divertida pero que vas a entender enseguida. La cuestión era "¿Con qué nombre animamos ahora al equipo?" Eran muchos años gritando aquello de "Cartago, Cartago" y la terrible experiencia del año anterior, luchando contra la desaparición, había supuesto una identificación tal con ese nombre, que a todo el mundo le parecía una herejía dejar de llamarlo así. Fue entonces cuando le dije a Jorge, leal amigo mío y uno de los mejores aficionados que tiene este equipo, "Jorge, tenemos que animarlo gritando Efesé". "Tú estás loco" me respondió. Era normal que me respondiera de aquella manera. La gente podía tolerar cierto debate a la hora de inventar un nuevo grito de guerra pero la palabra Efesé tenía unas connotaciones difíciles de explicar para alguien que no ha nacido en Cartagena. Resumiéndolo mucho diré que para mucha gente aquel nombre era propiedad única y exclusiva del viejo Cartagena, desaparecido años antes (que, de alguna manera, se había convertido en un tema tabú) y gritar aquello no parecía una buena idea en aquellos momentos; nos exponíamos a generarnos antipatías resucitando viejos fantasmas del pasado. Insistí "Jorge, si no somos los primeros, seremos los segundos. Este equipo es el Efesé del futuro". Y así fue como aquella temporada fue la primera en la que el estadio, después de muchos años, volvió a escuchar nuestro histórico grito de guerra, que es el que de verdad remueve las entrañas de todo buen cartagenero. Bien es cierto que éramos pocos y la gente nos miraba raro, pero nos daba igual. Con el transcurrir de los años, y como dice mi amigo Toni, "al final... vencimos".

Los siguientes años de el Paloma, exceptuando el de Juan Ignacio, que hoy vuelve a ser nuestro entrenador (alicantino, como bien sabes), fueron nefastos. Su gestión no había por donde cogerla y sus formas atentaban una y otra vez contra la dignidad del buen aficionado. Sus declaraciones polémicas contra jugadores, políticos, periodistas y masa social eran una constante y Paco Gómez pasó de ser nuestro salvador a nuestro amo y señor. Al menos así lo veía yo. Figúrate que un año le quitó las rayas blancas y negras a la camiseta por pura superstición. ¿Te imaginas que hacen eso con el Hércules? No me lo digas, lo sé, quemáis el Rico Pérez. Pues precisamente eso era lo que más me dolía, que en Cartagena no hubiera nadie (ni prensa ni aficionados) que le tosiera a este tío y lo llamara al orden. Todo el mundo parecía haber decidido que era mejor aquello que volver a correr el riesgo de desaparecer; nadie tenía ganas de jaleo ahora que, al menos, había fútbol en la ciudad y se pagaba al día. Fue la peor etapa que he vivido como aficionado del Efesé (y como ves, he vivido muchas). Cada domingo observaba la apatía de una afición que aceptaba, resignada, las continuas faltas de respeto de su Presidente y que, lejos de censurarlo, incluso lo defendía. Para colmo uno de esos años ascendísteis vosotros, el Lorca y el Castellón de una tacada; clubes de los que habitualmente éramos rivales, con los que había cercanía, ahora estaban en Segunda A mientras yo veía como mi equipo vegetaba en Segunda B gobernado por el pájaro loco. Terminé por sentirme tan incómodo, no ya con Paco Gómez, sino con mi propia afición, que hace dos años decidí tomarme unas largas vacaciones que duraron, como no podía ser de otro modo, hasta el año pasado.

Lo reconozco, claudiqué. Mi deserción duró el tiempo que tardó mi corazón en intuir que íbamos a ascender. No sé por qué lo supe. Sí sé que en mi cabeza no paraba de retumbar el siguiente pensamiento: "ya verás como justo esta temporada que no estás yendo al estadio, después de toda una vida, a estos cabrones les da por ascender". Llegado el momento no aguanté más, volví con los míos y llegué a tiempo de formar parte de ese milagro que fue ver ascender al Efesé en Alcoy después de tantos años de desgracias. El resto ya lo sabes.

En fin, este domingo se volverán a ver las caras tu equipo y el mío. Pero no en Segunda B. Lo harán, ni más ni menos, que luchando por ascender a Primera Divisón. Quién lo iba a decir. Lo que es curioso, y no deja de sorprenderme, es la tensión y el cruce de reproches que suele haber, por más que pasen los años, entre las aficiones de una y otra trinchera, los días previos al choque. A propósito que, tal vez, sería bueno, si conoces a alguno, que recomendaras esta carta a muchos de esos herculanos que llaman despectivamente "engendro" a mi equipo. A lo mejor empatizarían más con una afición que, no lo voy a negar, es algo novata y peca de inexperta, pero que es orgullosa, generosa y ha sufrido como nadie. Claro que, viendo el comportamiento de los propios presidentes de nuestros clubes (y de muchos periodistas), como para dar consejos de urbanidad a las aficiones...

Sí, lo sé, para vosotros es más importante subir a primera que para nosotros. Os jugáis la viabilidad del club y no sé cuántas cosas más, mientras que para nosotros es ya un premio estar aquí. Tienes razón. Para mí este año está siendo un regalo. Últimamente, lo confieso, he tenido que reprimir las lágrimas en muchas ocasiones, sobre todo cuando marca el Cartagena y el estadio, lleno hasta la bandera, parece venirse abajo al grito ensordecedor de ¡¡Efesé Efesé!! Es entonces cuando cierro los ojos y recuerdo los campos de tierra, los jugadores metiéndose debajo de un coche a buscar un balón y a quince aficionados recogiendo firmas por toda una ciudad para que el club no desapareciera. Me da por emocionarme.

Pero, llegados a este punto, eso ya no es suficiente. Conformarse no es una opción para este pueblo sediento de grandeza. Queremos estar en Primera. Así que el Efesé saldrá a por todas el domingo en lo que será, puedes estar seguro, un espectáculo digno de verse al que, dicho sea de paso, espero que ambos lleguemos con media sonrisa en el rostro, consecuencia del tropiezo de alguno de nuestros rivales directos. Qué lástima que sea tan improbable que ascendamos los dos. Ojalá estas líneas que, con tu permiso, pienso publicar en mi blog, sirvan para relajar los ánimos y hacer ver a la gente que a cartageneristas y herculanos nos unen más cosas de las que imaginamos. Bien pensado, lo del domingo no pasa de ser un enfrentamiento deportivo en el que ambas aficiones deberían demostrarle a toda España su señorío. Creo, sinceramente, que, con independencia de lo que suceda, a tí y a mí aún nos quedan muchos Efesé-Hércules por presenciar. Al menos yo eso espero.

Nos vemos, como siempre, y pase lo que pase, después del partido. Un abrazo.

miércoles, 2 de junio de 2010

El follón de las entradas en Cope Alicante

Antes de empezar a despotricar, tras escuchar el siguiente corte, de los periodistas deportivos alicantinos (PDA´s, como dice un amigo mío) haceos cargo del nerviosismo que hay por Alicante por lo mucho que se juegan/nos jugamos en el próximo partido. Paz.

Eso sí, estaría bien que el FC Cartagena se pronunciara oficialmente y aclarara cuanto antes si, efectivamente, el compromiso adquirido con el Hércules eran mil entradas a 15 euros, en cuyo caso habrían faltado a la palabra dada cobrándoles 25 (y los propios aficionados de Cartagena deberíamos reprochárselo al club por el daño que hacen estos comportamientos a nuestra imagen y el obstáculo que suponen de cara a futuros desplazamientos); o si, por el contrario, el compromiso mutuo era, simplemente, el de facilitar un número determinado de entradas "al precio más económico" a la afición visitante (en su momento en el Rico Pérez el precio más económico en taquilla eran 15 euros y ahora, en un partido que levanta mucha más expectación, son 25). En este último caso huelga decir que no se habría incumplido el acuerdo y que las acusaciones de falta de formalidad son infundadas.

Lo que sí me gustaría saber es a quién exactamente le echa la culpa Valentín Botella (presidente del Hércules) durante la entrevista porque no me acabo de enterar muy bien. Cuando le preguntan directamente dice que no es culpa de Paco Gómez y, sin embargo, se pasa todo el rato diciendo (en tercera persona del plural) que en Cartagena "se han portado muy mal y no han cumplido lo pactado" como si existiera una suerte de junta directiva en la sombra que tomara decisiones sin que lo sepa el jefe (risas). Pero, vamos a ver, Botella, demasiado bien sabes que en Cartagena todas las decisiones las toma tu querido socio y amigo; que no se mueve un papel en el club sin que él lo sepa. No andes confundiendo al personal.

O los dos (Cartagena y Paco Gómez) son muy buenos o los dos son muy malos, querido, no vaya a ser ahora que lo que hace bien el Cartagena (ascender a segunda, ir al día en los pagos, etc.) sea siempre gracias al "Paloma" y lo que hace mal (aunque esté por ver), en cambio, culpa de los cartageneros. No te jode. Lo que me faltaba ya por oir.

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SoSuechtig, Burajiru