miércoles 25 de noviembre de 2009

La horda dorada

Desde el pasado play off contra el Alcoyano hasta hoy, con el equipo encaramado a los primeros puestos de la clasificación de Segunda, los aficionados más antiguos y sufridos hemos asistido atónitos a la irrupción sistemática y desbordada de nuevos hinchas blanquinegros que ahora proliferan como las setas por las gradas del Municipal.

Ante este fenómeno, los que siempre estuvimos al lado del Club, incluso en sus peores momentos, hemos experimentado una extraña sensación, a caballo entre la satisfacción de ver al equipo de nuestros amores arropado como siempre habíamos reclamado y cierta indignación, reconozcámoslo, al ver igualados nuestros históricos derechos a los del último mono que, por moda o conveniencia, ahora presume de cartagenerismo.

“¿Dónde estaban esos 7,000 el año pasado o cuando estuvimos a punto de bajar a tercera?” “Ya veremos cuántos somos si el equipo vuelve a Segunda B” son frases que, todavía hoy, suelo escuchar durante los partidos que disputa el Efesé en casa. Incluso parece haber hecho fortuna el calificativo despectivo de “apuntacarros” para referirse a todos esos aficionados de nuevo cuño que sólo vienen al campo cuando las cosas van bien. Detrás de estas frases lo que se esconde, en realidad, es la amargura de pensar los muchos padecimientos que podríamos habernos ahorrado de haber contado antes con toda esta masa social que hoy aplaude los quiebros de cadera de Longás y las genialidades de Victor, pero que se perdió, porque así lo decidió, los goles de Huegún, la calidad de San Román o el pundonor de Sívori.

Mas llegados a este punto, y dejando claro que, para mí, tiene mucho más mérito acompañar al equipo a Torredonjimeno o Sabadell, en puestos de descenso a tercera, que a Sevilla o San Sebastian, en puestos de ascenso a primera, debo aquí romper una lanza en favor de toda esta nueva ola de aficionados llegada al abrigo del ascenso y los buenos resultados del equipo. En primer lugar porque pienso que todos fuimos, alguna vez, aficionados noveles del Efesé y, seguramente, muchos de los que hoy tenemos una numeración muy baja en el carné, también acudimos por primera vez al estadio con motivo de una gran ocasión o un buen momento deportivo del Efesé (un play off, un partido contra el Murcia, etc). Sería un acto de hipocresía, por lo tanto, no dar una oportunidad a los nuevos hinchas blanquinegros, basándonos en la suposición de que, llegado el momento, desaparecerán si es que la cosa se tuerce. Muchos lo harán pero otros, al igual que nos ocurrió a nosotros, seguirán apoyando al equipo.

En segundo lugar creo que la llegada de nuevos aficionados, libres de los prejuicios y malos hábitos que se adquieren tras años de contumacia perderdora, está teniendo un efecto positivo y purificador sobre el carácter de la sufrida afisión, que buena falta le hacía. De hecho, si el ambiente que se respira hoy entre la hinchada, tras estas dos derrotas consecutivas frente a Nástic y Real Sociedad, es de optimismo y compromiso con el equipo (en lugar de pesimismo y de crítica) es gracias, en buena medida, a la ilusión con la que mucha gente nueva, está ahogando las murmuraciones y primeros reproches de aficionados más veteranos. El otro día, sin ir más lejos, en el partido que nos enfrentó al Nástic en casa, y en el que el Efesé, dicho sea de paso, no dio una a derechas, escuché unas filas más arriba de donde yo me siento, una retahíla de insultos dirigidos contra determinado jugador del Efesé en un lance del partido. Cuando me volví comprobé, para mi sorpresa, que quienes proferían semejantes vituperios eran aficionados que llevan viniendo al estadio muchos años ya, mientras que la mayoría de los nuevos animaban al jugador en cuestión a rehacerse e intentarlo en la próxima jugada.

Yo pienso que en la vida hay que sumar y no restar. Por lo tanto creo que haríamos bien, los aficionados más antiguos, en aprender algo de los nuevos y no atrincherarnos, a la defensiva, en una postura de rechazo y descalificación hacia ellos por el mero hecho de ser recién llegados. Del mismo modo, los nuevos aficionados tienen mucho que aprender y reconocer de aquellos que ya llevamos unas cuantas batallas a las espaldas y hemos demostrado nuestro cariño al equipo en los malos momentos. El Efesé nos necesita tanto a unos como a otros, en nuestra mejor versión.

domingo 22 de noviembre de 2009

Demasiado premio para la Real

No sé qué fastidia más; si perder como el domingo pasado, superados ampliamente por el Nástic, o de la manera que se ha hecho hoy. Desde luego yo prefiero perder como hoy, dando la cara, volviendo a ser el equipo bien plantado que veníamos siendo toda la liga, y alejando los fantasmas de que pudiéramos convertirnos en un equipo mediocre como tónica habitual.

Eso sí, como escocer... yo diría que escuece más la derrota de hoy frente a una Real que se ha llevado 3 puntos muy inmerecidamente y a la que el árbitro, casero, le ha ido dando aliento a base de faltas y tarjetas dirigidas siempre hacia el mismo lado. Mucho más escuece la cosa si un minuto antes del final, tienes la ocasión del 0-1 (Tato por Dios...) y la desperdicias de la manera que se ha hecho.

La Segunda es una categoría donde los partidos se deciden por pequeños detalles. Exceptuando el partido con el Nástic, el Cartagena - incluso a pesar de su superioridad- ha logrado ganar muchos puntos gracias a pequeños lances del juego que han jugado a su favor. Se ha tenido suerte. Ahi está el tiro al palo de Aquino en la Condomina (que pudo cambiar el partido), la parada de Rubén con la cara en el Carranza cuando íbamos 0-0 en un partido que acabó 1-3, el penalty fallado por el Gerona en el primer partido de liga, etc. Para estar arriba en esta categoría tienes que jugar bien y, además, que los pequeños detalles jueguen a tu favor.

La semana pasada el Cartagena perdió porque no jugó bien. Hoy, en cambio, por no aprovechar estos pequeños detalles de los que hablo y que suponen la diferencia entre estar primeros y sonrientes o estar con dolor de cabeza durante la semana, aguantando los argumentos de los que, "ya vaticinaban", el deshinchamiento del Cartagena. Sin ir más lejos, en el local donde he visto hoy el partido contra la Real, aquí en El Altet, el comentario generalizado de los clientes, neutrales ante el espectáculo, era que el Cartagena acabaría en mitad de tabla.

Pero nosotros a lo nuestro. ¿Y qué si somos de mitad de tabla? Quizás vengan bien estas dos derrotas para saber dónde estamos y que sirvan de "puyazo" que nos haga reaccionar ante las críticas. Quizás perder el liderato sirva para quitarnos cierta presión de encima. A este equipo lo único que le faltaba por demostrar era su capacidad para gestionar las derrotas y, tras lo del Nástic, hoy se ha demostrado que sabe hacerlo de sobra. Hoy se ha salido sin complejos, con alegría, y se ha podido conseguir la victoria.

Ahora bien, quienes aún no hemos demostrado nuestra capacidad para hacer lo propio somos los aficionados y todo el entorno del Efesé. En este sentido el partido con el Huesca es una oportunidad para demostrar que estamos todos a una y que se sabe reconocer el gran esfuerzo del equipo hoy. Animo, quedan muchísimas jornadas.


domingo 15 de noviembre de 2009

Tenía que llegar

Lo que pasa es que ha llegado de una manera un tanto inesperada, esto es, con un Cartagena más ramplón que nunca de cuyo atasco no han sido responsables únicos los jugadores inéditos en el once titular, sino muchos de los habituales y, probablemente, el entrenador. Yo sospechaba que podríamos perder la virginidad hoy, pero pensaba más en algo así como un penalti injusto, en la mala suerte, etc. Lo cierto es que no; nos han ganado bien; por alto, por bajo, en anticipación, llegada y solidez. Buen equipo el Nástic de Ferrando.

Y nosotros pues nada, a pensar en la Real. De los 22 equipos que componen la Segunda División, 21 querrían estar en nuestro lugar. Habrá que aprender de los errores y, sobre todo, felicitarnos por la ovación que, a pesar de todo, el público le ha brindado al equipo al finalizar el partido. Qué duda cabe que en cuanto a pundonor y entrega no hay nada que reprocharles a estos jugadores. La afición así lo ha sabido reconocer.



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